El pasado sábado 2 de julio de 2016, se llevó a cabo en la
ciudad de Quito la marcha por el Día del Orgullo GLBTI, que tuvo una asistencia
masiva de participantes. Como es obvio en su mayoría, los participantes eran:
gays, lesbianas, bisexuales y transexuales. Pero también contó con la
participación de personas “Hétero”.
El pensamiento heterosexual es el que predomina en la mayoría
de personas y esto causa un rechazo a personas con “gustos” diferentes; imaginemos
lo que este pensamiento causo en una persona que vio una manifestación como la
realizada el pasado sábado 2 de julio.
Para
entender mejor la mente hétero plantearé la siguiente definición: “el pensamiento que produce la diferencia entre los sexos como dogma
político y filosófico, una relación cuya característica es
ser ineludible en la cultura así como en la naturaleza, y que es la relación
heterosexual. A esto le llamo la relación social obligatoria ente
"hombre" y "mujer"... Con ese carácter ineludible, como
conocimiento, como principio obvio, como algo dado previo a toda ciencia, la
mente hétero desarrolla una interpretación totalizadora”. (Witting, 1992, p. 2)
Una vez entendido lo que representa la
mente hétero, planteo la siguiente pregunta: ¿Cómo reaccionaría una persona
acostumbrada a pensar de esta manera a una manifestación que va en contra de
todo lo que se le ha establecido?
Para Estefany Cisneros, ver una marcha
de este tipo es normal hasta cierto punto, pues lo que a su consideración ya
sale de lo que ella considera normal es los travestis: “Me educaron con una
visión normal y estar aquí hasta este punto era algo normal no veía mayor cosa que me
cause desagrado, pero ver a un hombre casi en ropa interior de mujer es algo
fuera de sí para mi”

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